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Archive for the ‘Energía Nuclear’ Category

Científicos de prestigio piden que se renuncie al reactor de fusión nuclear

Por primera vez, voces relevantes se han levantado contra el reactor experimental termonuclear internacional (ITER). En este proyecto, la UE y las grandes potencias mundiales han depositado las esperanzas de obtener energía limpia, barata e infinita en el futuro la segunda mitad de siglo. La oposición al proyecto la encabeza Georges Charpak, premio Nobel de Física en 1992, a quien se han unido los físicos Jacques Treiner y Sébastien Balibar. Los tres han hecho un llamamiento a que se “renuncie” a este proyecto, por ser “caro e inútil”. El coste de la construcción del reactor se ha triplicado y totalizará los 15.000 millones de euros a lo largo de 10 años. La previsión es que estará construido en el 2019. Los científicos se oponen sobre todo porque este proyecto “pone en peligro otras investigaciones más importantes” científicas y en materia energética.

La construcción del reactor ya se ha iniciado en Cadarache, a 60 km de Marsella, mientras que Barcelona acoge su agencia administrativa con 250 personas (aunque su plantilla se ampliará a 400 personas). No obstante, las críticas han sido contestadas por la UE. “No nos replanteamos el proyecto; es cierto que se ha encarecido, pero estamos hablando de reproducir el proceso de fusión de la energía en las estrellas. Es una apuesta de riesgo, pero si somos capaces de hacerlo, se resolverían los problemas energéticos de la humanidad”, dice Montserrat Torné, directora general de Cooperación Internacional del Ministerio de Ciencia e Innovación. El debate se plantea en términos de si la fusión nuclear es un sueño prometedor o sólo una quimera costosa.

Para lograr la fusión nuclear se emplearían dos ingredientes fundamentales: el deuterio (isótopo del hidrógeno, abundante en la naturaleza) y el tritio (radiactivo, y aunque menos abundante puede producirse a partir de litio, presente en océanos y la corteza terrestre). Sin embargo, para forzarlos a unirse se necesitarían temperaturas de más de 100 millones de grados y, además, confinar ese plasma. El reto será pues, disponer de materiales capaces de resistir la irradiación de alta energía.

Las críticas contra el ITER se han relanzado tras el incremento de su presupuesto. Inicialmente, la UE debía aportar 5.900 millones de euros, pero en junio dio luz verde a una contribución de 6.600 millones (del total de los 15.000 millones en diez años). La UE paga el 47% del total, mientras que el resto lo ponen China, Corea del sur, EE.UU., India, Japón y Rusia. Un primer reexamen valoró ese reembolso europeo en 7.200 millones, aunque luego se rebajó en 600 millones. “No ha habido una aportación extraordinaria de los países de la UE para el ITER. Este proyecto se financia con presupuestos de la Comisión”, aclara Montserrat Torné. España aporta el 8,8% a ese presupuesto europeo.

Montserrat Torné relativiza la inversión. “La deuda de los clubs de fútbol europeos es de unos 6.500 millones de euros, casi la misma cantidad que Europa va a invertir en 10 años; y si sale bien, supondrá la solución a gran parte de los problemas energéticos futuros”, dice, Ella defiende férreamente esta “apuesta de riesgo” también con el argumento de que arrastrará grandes avances científicos y tecnológicos, como los que trajo el viaje del hombre a la luna. “Sólo se logran grandes éxitos si se asumen riesgos”, afirma.

El proyecto ya tuvo el rechazo entre sectores ecologistas en España. “Nos oponemos porque se trata de una tecnología inmadura que supone un despilfarro económico, y porque puede reducir las inversiones de financiación pública en tecnologías energéticas ya contrastadas, como las fuentes renovables”, dice Jaume Morrón, uno de los dirigentes ecologistas que encabezó la oposición a la propuesta, planteada en el 2002, para ubicar la instalación en Vandellòs. En Francia, representantes políticos se manifiestan mayoritariamente a favor, aunque las grandes inversiones prometidas también generan escepticismo. “El proyecto no se aviene a las urgencias del cambio climático”, dice el grupo France Écologie.

Fuente: www.lavanguardia.es

Una región rusa estudia instalar la primera central nuclear flotante del mundo

La región de Chukotka, situada en el extremo oriente ruso, estudia instalar la primera central nuclear flotante del mundo para solucionar sus problemas de suministro energético. El Gobierno local informó de que las autoridades del municipio de Chaunsk estudian el impacto que tendría la central en el entorno natural de la zona, según informó la agencia Interfax. Las autoridades han decidido consultar a la población local y han organizado una exposición en la biblioteca municipal sobre el proyecto. La central flotante, que se instalaría en la localidad de Pevek y estaría equipada con dos reactores KLT-40C, se construye en los astilleros de Severodvinsk, a orillas del mar Blanco.

Además, habría que construir en Pevek una estación de transmisión de electricidad y energía térmica, y una instalación hidrotécnica para enlazar la central con los centros de población y las industrias de la región. Rusia ha anunciado que utilizará centrales nucleares flotantes para abastecer con energía eléctrica y calefacción a las regiones septentrionales bañadas por el Océano Glacial Ártico, lo que permitirá ahorrar carbón y petróleo. El Gobierno mantiene que esas centrales flotantes no sólo satisfarían las necesidades energéticas de la población y mejorarían su calidad de vida, sino que garantizarían la protección del entorno al no ser contaminantes.

Las plantas flotantes rusas utilizarán uranio poco enriquecido (5%) y generarán el mismo volumen de electricidad que una central nuclear terrestre. Además, las autoridades rusas mantienen que esas centrales permitirán suministrar electricidad “a la carta” a cualquier rincón del planeta y se disponen a transferir la tecnología. Rusia baraja exportar en un futuro plantas nucleares flotantes de pequeño tamaño, con una potencia de 3 megavatios y un coste de 20 millones de dólares. No obstante, Greenpeace ha advertido de que esas plantas se convertirán en objetivo prioritario para los terroristas internacionales. Varios países han mostrado interés en adquirir estas plantas nucleares atómicas rusas, entre los que se encuentran China, Corea del Sur, Japón, India, Brasil, Chile, Indonesia, Tailandia y Malasia.

Fuente: www.revistadelaenergia.es

ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor)

En el marco de un mundo enfrentado a una crisis energética y a los efectos del calentamiento global, no parece descabellada la fuerte apuesta que siete socios internacionales están realizado para conseguir una fuente de energía barata, poco contaminante y prácticamente inagotable. Nos referimos al ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor), un reactor experimental en forma de Donut (basado en la tecnología rusa conocida con el nombre de tokamak) que se está construyendo en la ciudad francesa de Caradache, muy cerca de Marsella, y en cuyo proyecto participan la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, India, China y Rusia.

La edición española de National Geographic tuvo la oportunidad de visitar recientemente los terrenos donde el ITER tomará forma (28 metros de diámetro, 29 de altura y unas 23.000 toneladas de peso) para demostrar que la obtención de energía a partir de la fusión nuclear es posible desde un punto de vista científico y tecnológico. De hecho, el reactor británico JET ya lo probó hace unos años, aunque sólo consiguió un pico de 16 megavatios durante apenas un segundo. El ITER, en cambio, pretende alcanzar una producción de 500 megavatios (el equivalente a lo que genera una planta eléctrica media) a partir de una energía suministrada de 50 megavatios, y deberá prolongar el tiempo de fusión hasta 500 segundos para que sea viable conectar un reactor de este tipo a la red comercial. Este ambicioso proyecto costará 10.000 millones de euros, que se invertirán a lo largo de 40 años, y culminará con la construcción del reactor DEMO, donde se harán las pruebas definitivas. Una fuerte apuesta, sin duda alguna, que, de cumplir las expectativas, abriría las puertas a una nueva planificación energética.

La fusión nuclear consiste en reproducir lo que de manera natural sucede constantemente en el seno de las estrellas, como el Sol. En el astro rey se fusionan átomos de forma permanente, produciendo una energía descomunal. Allí la temperatura media es de unos 12 millones de grados y las fuerzas gravitacionales son 28 veces menores que en nuestro planeta. Para conseguir lo mismo aquí en la Tierra, la temperatura que debe alcanzarse en el reactor tiene que superar los 100 millones de grados. La explicación teórica es sencilla: se introducen átomos de deuterio y de tritio en el reactor y se provoca su fusión tras conseguir esa elevada temperatura. ¿Por qué deuterio y tritio? En primer lugar porque son átomos ligeros, con menor carga de repulsión y, por lo tanto, más fáciles de fusionar. Y en segundo lugar porque son fáciles de conseguir. El deuterio es un elemento que se encuentra en todos los océanos del mundo en grandes cantidades: es abundante y barato. Por el contrario, el tritio no existe en la naturaleza; es un elemento radioactivo con una vida media de 12 años, y por lo tanto no permanece en el medio lo suficiente como para acumularse. “El tritio se consigue al bombardear litio, también muy abundante y barato, con los neutrones resultantes de la fusión. Así pues, el plan es revestir las paredes del reactor con litio para que el tritio se genere por sí sólo”, dice Aris Apollonatos, portavoz de Fusion for Energy (F4E), la organización de la UE que gestiona la contribución europea en el proyecto ITER.

¿Generará residuos una planta de fusión nuclear? Sí, los generará, pero en cantidades mínimas y su vida será corta. Como dice el español Carlos Alejaldre, uno de los seis subdirectores de este ambicioso proyecto, “en energía no hay una solución sencilla ni única. Pero creemos que la fusión podría ser una fuente barata, prácticamente inagotable, segura y medioambientalmente aceptable para el futuro”. Ojalá sea así. –Eva van den Berg

Fuente: National Geographic

Categorías:Energía Nuclear
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